Fútbol

Liga Santander 2022-23 – Jornada 10 – Elche CF

Goles de Valverde, Benzema y Asensio

La experiencia es algo maravilloso, nos permite reconocer un error cada vez que lo volvemos a cometer.

Franklin P. Jones

Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido un día más a este minúsculo rincón de madridismo. Ya sabes, o deberías saber, que nunca estamos contentos. Cuando no se gana, porque no se gana. Cuando se gana, porque no se ha jugado bien. Cuando se ha ganado y se ha jugado bien, porque no hemos hemos ido a por más y nos hemos conformado con poco. Y si hemos apabullado al rival, porque hay que guardar fuerzas para lo que viene.

No obstante sí que hay una cosa que creo que nos gusta a todos: que el nuestro sea un equipo reconocible, que si pudiésemos verlos jugar sin saber quiénes son los jugadores, a los 2 minutos dijésemos: ahí están, estos son los míos. Tomando esto como base, tengo que decirte que sinceramente creo que el nuestro es el equipo más reconocible que recuerdo haber visto. A ver si consigo explicártelo haciendo parada en los distintos momentos de los partidos.

Comienzo fulgurante

La cosa suele comenzar siempre de la misma forma y manera: dominando y casi apabullando al rival. Juegas al primer toque, con todos los jugadores en movimiento, buscando los espacios a través de los cuales dar alternativas al compañero, ocupando todo el ancho del campo y percutiendo una y otra vez sobre la defensa rival a la mínima ocasión.

(www.realmadrid.com)

Es habitual que las ocasiones vayan cayendo una detrás de otra. Lo que también permanece inalterable partido tras partido es que por una razón u otra éstas no terminan subiendo al marcador. Ya sea por errores propios, aciertos contrarios o, como ha sucedido hoy, VAR mediante. Nota: aquí te he defendido la existencia de esta herramienta por lo que no seré yo el que venga a llorar ahora cuando se aplica y se aplica bien.

Total: que de poder dejar sentenciado al partido al descanso pasas a afrontar la segunda parte con algo de incertidumbre.

Fase relax

Sí, vale, te lo compro, la referencia al «relax» igual no está bien traída. Pero no se me ocurre otra cosa, ya lo siento. El caso es que de repente el rival comienza a apretar un poquito, tiene alguna pequeña oportunidad, un robo de balón por aquí, un despiste propio por allá, alguna jugada que te pilla yendo un poco de sobrado … y de repente, ¡pan!, una oportunidad del rival y de las buenas.

(www.realmadrid.com)

Lo normal es que nuestro portero (llega el momento de destacar el excelente rendimiento que nos está dando Lunin, bravo por él) apague el fuego con alguna intervención de mérito y la cosa quede en un susto. Pero, claro, que igual que sale cara puede salir cruz (recuerda los partidos contra Atleti y Barça).

A otro equipo, esto, ya fuera el gol en contra o la salvada de turno de Courtois/Lunin, igual le llevaría a cometer más errores y, por ende, a terminar empatando o incluso perdiendo el partido (por suerte, de momento sólo nos ha pasado contra Osasuna). Pero en cambio, y en esto también somos muy reconocibles, esto actúa como unas «banderillas negras» que nos despiertan del letargo para llevarnos de nuevo a la casilla correcta. Suele coincidir también esta fase con los cambios de Carletto (muy bien también el míster en estos quehaceres).

Despedida y cierre

Y entonces volvemos al movimiento, al toque, al fútbol de asociación, a la búsqueda de los espacios que permitan percutir una y otra vez en la defensa rival. Hasta que, así como el que no quiere la cosa, cae un gol que afianza el resultado y finiquita el partido. Incluso hay veces que, como ha pasado hoy, no cae uno, sino dos. El rival por fin se rinde y aquí paz y después gloria. Otro día más en la oficina.

Y como actuando así nos va bien, diría que incluso muy bien, el equipo va cogiendo aún más confianza en lo que hace, continua creciendo en el control y entendimiento del juego, y consigue algo muy difícil: que incluso en ocasiones en las que hace un muy buen partido, hoy ha sido uno de esos, parezca que ha ganado sin esfuerzo … y nada más lejos de la realidad, lógicamente.

En resumen: victoria para afianzar el liderato y apuntalar aún más si cabe el tremendo edificio que está construyendo Ancelotti. Próxima parada el sábado a las 21:00 horas en el Bernabéu contra el Sevilla. Por aquí te lo contaré, aunque ya te adelanto que igual la crónica se retrasa un poquito. Paciencia, que todo, o casi todo, llega en esta vida. Nos leemos.

(www.realmadrid.com)

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