Fútbol

Supercopa de España 2021 – Semifinales – Athletic Club

Gol de Benzema.
Los del Athletic obra de Raúl García

El miedo no evita la muerte. El miedo evita la vida.

Naguib Mahfuz (1911-2006) Novelista egipcio.

Hola qué tal, cómo estás. Bienvenido a este mustio rinconcito de madridismo. Ya lo siento, pero hoy no vamos a hablar de fútbol. Ya sabes, es lo que hay. Como el otro día después del partido contra Osasuna me negué a hablar de lo que era el tema nacional, para compensar, hoy sí, hoy vamos a hablar de nevadas, de frío, de bajas temperaturas, de congelación, resbalones e hibernación. Pero también, la actualidad obliga, de lo que está siendo el último caballo de batalla entre administraciones públicas; me refiero a la solicitud de considerar a Madrid …

Zona catastrófica

Estaremos de acuerdo, o al menos eso espero, en que una nevada de estas características no hay quién pueda con ella … por lo menos, no al 100%. Pero es que sucede que esta nevada no ha llegado así de improviso. Desde muuuuchos días antes se avisaba: que se avecina borrasca, que va a nevar, que va a nevar mucho, que va a nevar un güevo, que va a nevar como si no hubiera un mañana. Es verdad que llamar a una borrasca, destructiva como pocas, “Filomena” no parecía la mejor idea porque a lo único a lo que invitaba era a responder diciendo “Mortadela” (ninguna crónica sin su tontuna, ya sabes).

Pero que si quieres arroz, Catalina. Ahí estaban nuestros próceres presumiendo de organización, de maquinaria, de personal, de saber estar, de estar preparados, de no podrán con nosotros, de disponer de cientos de miles de trillones de toneladas de sal (que tratándose de Madrid, sería de sal maldon pa’rriba), de tener con los depósitos llenos y las palas limpias como la patena miles de máquinas quitanieves y, en definitiva, de ser los puñeteros amos del universo conocido y, si me apuras, hasta del sin conocer. Porque otra cosa no sabrán hacer … pero vender la moto y el humo … los amos, insisto.

Y llegó la nieve. Y llegó el frío. Pero ahí seguíamos, mirando al cielo como con desgana, como diciendo ¿esto es todo lo que va a nevar? Vámonos al centro comercial a dar una vueltina. Y llegó más nieve. Y llegó más frío. Y volvimos a mirar al cielo, esta vez con algo más de interés, tampoco mucho, no te creas, pero nada … que la cosa no iba con nosotros. Que igual habría que ir cerrando que luego no vamos a poder volver a casa. Naaaaa, si son cuatro copos de mierda. A seguir currando y a seguir divirtiéndose.

Y, como era de esperar, llegó aún más nieve, y llegó aún más frío; miramos al cielo ya con canguelo y cuando vimos que la cosa no tenía remedio ya era demasiado tarde … porque, a ver si lo adivinas, llegaron más nieve y más frío. Y llegó, fiel a su cita con la historia, el caos. Y nos dimos el guarrazo de nuestras vidas.

Como en todo en la vida, hay varias formas de analizar esto. Habrá quien diga que teníamos máquinas quitanieves de sobra pero que no las supimos utilizar adecuadamente. Habrá a quien le parezca que los avisos previos no fueron suficientes (hay gente que vive en cuevas y sin contacto con el exterior, te lo aseguro), Seguramente más de uno pensará que lo que ha faltado es una dirección adecuada que llevara la voz cantante. Y también te encontrarás con aquellos que lo único que harán será meter bulla y cizaña, lo que viene a ser hacer ruido, mucho, y cuanto más mejor; con el único fin de empantanarlo todo y quitarse responsabilidades de encima.

En resumen, que me voy por las ramas y me despisto: declaremos al Real Madrid zona catastrófica antes de que nos hagan más daño, reseteemos todo, apostemos por el talento joven, vive Dios, que para eso los hemos traído. No sigamos haciendo lo mismo una y otra vez cuando está más que demostrado que así no vamos a ninguna parte.

No esperemos a darnos un guarrazo del que luego nos tengamos que arrepentir y acabemos en un agujero del que, por añadidura, nos cueste la vida salir. Eso sí, por favor, siempre con alguien al mando, alguien que asuma como propia la filosofía del club y que se arriesgue a quedarse un año en blanco (esta crónica lleva dos tontunas y las dos malas, lo siento) en la seguridad de que el año que viene la recuperación será una realidad.

En fin, así como no tengo mucha esperanza de que nuestros mandatarios hagan bien las cosas, aprendan de los errores cometidos, se dejen de propaganda y pasen a la acción; sí que la tengo con respecto a nuestro equipo. Estamos a tiempo de hacer cosas diferentes, porque se ha demostrado que es el mejor camino para obtener resultados distintos. Levantémonos ahora que estamos todavía a tiempo, tomemos ejemplo de la UME y no del primer espabilao que se presente en nuestro portal con una pala y mocasines de ante.

Próxima parada, el día 20 a las 21:00 horas, Copa del Rey contra el Alcoyano. Tengo mesa, ordenador, pantalla, teclado, ratón, alguna que otra ¿buena? idea y un paraguas grande y fuerte por si tengo que aguantar algún chaparrón. Estoy preparado para contarte lo que pase. Nos leemos. Cuídate.

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