Fútbol

Liga Santander 2020-21 – Jornada 14 – SD Eibar

Goles de Benzema, Modric y Lucas Vázquez.
El del Eibar obra de Kike García.

Todos nos engañamos cuando conviene … cuesta mucho aceptar las situaciones definitivas.

Jean Cocteau (1889-1963) Escritor, pintor, coreógrafo

Hola qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este rinconcito de madridismo. Es evidente que a nuestro equipo se le pueden echar cosas en cara; una de ellas, la principal, los tremendos altibajos que tiene durante el partido. Puedo entender que es imposible mantener un nivel de diez durante los noventa minutos pero, claro, es que pasamos del diez al cero y viceversa sin solución de continuidad. Eso sí, hay una virtud que tenemos por encima de otras muchas y que consigue que los aficionados nos pongamos bien en situación de “nos va a caer uno” o bien en la de “vamos a meter seis”. Porque lo que no se puede negar es que somos …

Transparentes

Tanto para lo bueno como para lo malo y el partido de hoy ha sido un buen ejemplo de ello. Comienza el partido y ya desde el minuto cero ves que vamos a salir a por ellos. Con el primer toque de Kroos ves que está de dulce. Con el primer grito de Sergio (os recomiendo encarecidamente que pongáis en la opción de audio la de sonido ambiente) percibes que la defensa va a acompañar y no se va a quedar en la cueva. Ves que nadie da más de un toque, que Lucas y Rodrygo están muy abiertos y que Benzema, madre mía Karim, está en todas partes: ayuda en la salida ofreciéndose como apoyo, aguanta la pelota si es menester o la suelta con un toque sutil si procede, domina todo el frente de ataque y se mueve por él como Pedro por su casa. Hoy un gol y dos asistencias … ahí queda eso.

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Y, qué quieres que te diga, te sientas en el sofá más feliz que una perdiz porque ves que hoy sí vas a poder disfrutar del partido. Y según van pasando los minutos te vas cargando de razones y de alegrías. Daba igual que la presión del Eibar fuera más arriba, más abajo o hacia los lados: siempre encontrábamos un hueco para dar el balón al compañero y no solo sacar la pelota limpia y aseadamente sino que, además, quedábamos en perfecta disposición para poder hacer daño en el ataque. Posesión de la que me gusta, es decir, de la que se hace con la intención de ir hacia adelante, de la que sirve para defender y para atacar. Y mientras tú sonreías y dabas las gracias por tanta transparencia, mientras te dedicabas a disfrutar, las oportunidades y, esta vez sí, los goles, iban cayendo. Total que a los veinte minutos ya llevábamos dos y no conseguimos el tercero porque Benzema, en su único fallo de la noche, no acertó.

Pero, de repente, el equipo empieza a enseñar su lado negativo. Y con la misma transparencia con que veías que hoy sí … ahora lo que ves es que hoy pues igual no. El Eibar seguía haciendo exactamente lo mismo que desde el principio del partido, es decir, que ni siquiera podíamos achacar nuestro bajón a que ellos hubieran subido de intensidad su juego. Lo único que pasaba es que ahora no había manera humana de que cruzásemos el medio campo. Seguíamos tocando, sí, seguíamos con apoyos, también, pero cuando llegaba el momento de seguir para adelante … pues no, balón en largo a no se sabe bien dónde, lógicamente lo perdíamos y ya teníamos encima de nuevo a los armeros. Fallos infantiles en las entregas y nulo control del balón. ¿Qué dices, que nos confiamos? Pues la verdad creo que no. ¿cansancio? pues tampoco, si estuviésemos cansados a los 20 minutos de un partido, sería demasiado. Simplemente las cosas ya no salían.

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Pero es a lo que voy: se veía taaaaaan claramente que se había acabado lo bueno, que ya no encontrabas la postura en el sofá, te inclinabas, te volvías a tumbar, bebías, levantabas los brazos, empezabas a soltar algún me cago en tó y a temerte lo peor. Y así pasó, que en una mala entrega, otra más, en la salida del balón, nos metieron el primero. Hay que decir que fue un golazo, las cosas como son, uno de esos goles que se repiten en todos los programas deportivos y que no te cansas de ver.

Parece que el gol en contra nos espabiló un poco y, aunque sin llegar al nivel de los primeros veinte minutos, sí que por lo menos tuvimos alguna oportunidad. Con que Karim hubiera calzado un número menos en sus botas y Lucas Vázquez hubiera salido con un número más, habrían caído otros dos goles . Y llega el descanso y te haces la gran pregunta: ¿Cómo saldremos en la segunda parte? ¿iremos a por el tercero o nos conformaremos con lo que hay? Ya te he dicho que si algo somos es transparentes y enseguida se notó que íbamos a esperar, que para qué íbamos a marcar el tercero en el minuto cuarenta y seis pudiendo marcarlo en el noventa y uno. Teníamos el control del juego, eso sí, pero creo que también demasiado pase horizontal, demasiado riesgo en la salida del balón y demasiado conformismo.

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Con eso y con todo pudieron marcar Rodrygo en un mano a mano con Dmitrovic y Asensio en un libre directo (seguimos esperándote, Marco). Y claro, ves que van pasando los minutos y que no terminamos de cerrar el partido, que el Eibar sigue apretando y que, poco a poco, nos vamos echando para atrás. Y ya no puedes parar quieto en el sofá, te levantas, vas diciendo a cada uno a donde debe pasar el balón (no te hacen ni puñetero caso, claro), más aspavientos y más madremías. Sabes perfectamente, porque así son las cosas, que el Eibar va a tener una oportunidad de esas claras y te encuentras con que no tiene una, sino dos. La primera reclamando un posible penalti de Ramos. Te voy a dar mi opinión: yo nunca pitaría esos penalties. Un remate de cabeza, mientras te estás girando, en la que no ves ni la pelota ni al contrario y no evitando un gol cantado o una oportunidad clara de conseguirlo ,.. que te dé la pelota en el codo no puede ser penalti en la vida. El problema, y aquí hemos sido también perjudicados, es que nos han pitado en contra varios de este tipo (recuerda el partido contra el Valencia) y en cambio no nos han pitado alguno a favor (sin ir más lejos el otro día contra el Athletic) y es ahí donde está el quid de la cuestión, no ya en la falta de criterio, que también, sino en el cambio constante del mismo. Que levante la mano el que a día de hoy tenga claro cuándo una mano es penalti y cuándo no.

La segunda oportunidad fue aún más clara y no acabó en gol porque Sergio se empeñó en que no lo fuera. Y pasó lo mismo que en el partido del Athletic, que en la jugada siguiente, por fin, Lucas Vázquez (que volvió a hacer otro muy buen partido) hizo el tercero. Misión cumplida en un partido que, tal y como se nos puso, tenía que haber acabado con una victoria menos sufrida.

Próxima parada el miércoles a las 19:45 horas en casa contra el Granada en la que será la penúltima jornada de Liga este año. Ya sabes que te lo contaré por aquí. Nos leemos.

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