Baloncesto

Liga Endesa – Final – FC Barcelona – Partido 1

marcador

El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre. Miguel de Cervantes (1547-1616)

Hola qué tal, cómo estás. Bienvenido a este rinconcito de madridismo que hoy se centra en nuestros chicos del balón naranja. Nunca me ha gustado hacerlo pero, quieras o no, la comparación es obligada. Ya sabes de qué te estoy hablando: más allá de los resultados, de ganar o perder, de demostrar superioridad sobre el rival o quedar por debajo de ellos, de alargar o cortar las rachas, de los ciclos, de las idas y las venidas, de los que tiran del carro o de los que lo lastran … hay una cosa fundamental a favor de los del basket y es que tienen …

¡¡¡Hambre!!!

Y mucha, y por eso despiertan esa pasión; y por eso es imposible dejar de admirarlos tanto en la victoria, que sería lo fácil, como en la derrota, que es lo verdaderamente complicado. Y sabes perfectamente a qué me refiero.

Hay hambre en cada acción de Rudy, cada vez que presiona al contrario, cada vez que suelta un manotazo en busca del balón, en cada defensa, en cada bloqueo y en cada entrada y cada tiro a canasta. Hambre que se contagia al resto … ahí reside lo verdaderamente importante.

 

Hay hambre en cada giro de Campazzo buscando librarse del bloqueo, en cada entrada a canasta de Causeur, en cada tapón de Tavares, en cada mate de Randolph, cada vez que Deck, Carroll o D. Felipe Reyes van a por un rebote … y se lo quedan, en cada triple de Taylor o Thompkins y en cada vez que Ayón choca con el defensa buscando ganarse la posición.

Tavares

Pero, sobre todo, hay hambre en él, cuando está dentro de la pista pero también fuera de ella, cuando falla un tiro fácil o cuando cuela una mandarina, cuando levanta ya sea el puño o los dos brazos, cuando grita o cuando se tapa la cabeza con una toalla, cuando no deja que un compañero se venga a abajo o cuando le felicita por haberlo hecho bien … sí, hay hambre en Sergio Llull, más que en nadie que haya conocido.

Y eso es mérito de todos y cada uno de ellos pero, también, de Pablo Laso, mister intensidad, mister te doy la turra con algo hasta que se te meta bien dentro de la cabeza, mister vas a despertar te guste o no, mister después de pasar por mis manos vas a ser mejor jugador, mister sígueme y te llevaré a la gloria … o, por lo menos, cerca de ella.

Sabes mejor que yo que todo esto no te asegura ganar siempre, no existe la fórmula mágica para ganarlo todo. Pero por lo menos, cuando eso sucede, cuando se pierde, y vuelvo al principio de esta texto, no se te puede reprochar nada porque lo has dado todo y al que todo da nada se le echa en cara. Es así de fácil y así de simple.

Entendiendo lo anterior, se descifra fácilmente cómo ha sido este primer partido de la final: se lo ha comido el que más hambre tenía, el que más intensidad ha demostrado, el que no ha bajado los brazos y el que ha puesto entusiasmo, energía y valor en cada centímetro cuadrado de la pista. Ahora bien, recuerda, sólo es la primera victoria … faltan aún dos más. El siguiente partido será también en el Wizink el próximo lunes … ya te contaré.

Quien todo sabe sufrir, a todo puede atreverse. Marqués de Vauvenargues (1715-1747) Moralista francés.

Aquí te dejo las estadísticas del partido. Disfruta del momento.

estadísticas

 

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