Fútbol

¡¡¡Campeones del Mundo … x2!!!

Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol. Albert Camus (1913-1960) Escritor francés.

Hoooooola, qué tal, cómo estás. Con que estés la mitad de contento de lo que lo estoy yo, ya tienes el Cielo ganado. Para los que ya tenemos una edad y llevábamos viendo a nuestra selección decepcionarnos una vez sí y otra también, ya verlos ganar un Mundial fue un subidón de agárrate y no te menees, no te quiero ni contar lo que es verlos ganar el segundo.

Voy a intentar en las siguientes líneas contarte cómo lo he vivido y qué reflexiones me ha dejado esta segunda estrella. No te preocupes que no serán reflexiones muy profundas, al fin y al cabo ni soy psicólogo, ni periodista, ni historiador y tampoco es que mi intelecto esté para muchos trotes. Ni lo está ni pretendo que lo esté.

Venga, como te suelo decir, vamos al lío. Y como siempre también desde ya te advierto que se viene turra de la buena. No digas que no te he avisado. Y siendo este un blog esencialmente tirante al color blanco, pues ya sabes con qué voy a empezar …

Madridistas por el Mundial

No sé si a ti te habrá pasado lo mismo, pero ni te imaginas la cantidad de tontunas, por no llamarlas de otra manera, que he tenido que aguantar sobre a qué selección íbamos a apoyar los madridistas en general y yo en particular en este Mundial.

Tontunas, por no llamarlas de otra manera, que dudaban de que iba a apoyar a la Selección Española o que directamente iba a pasar de seguir el Mundial simple y llanamente porque no había ningún madridista en la lista. A todos los que me habéis intentado sacar de mis casillas o simplemente tocarme los eggs (que de todo hay en la viña del Señor) os deseo más suerte la próxima vez.

No hay ninguna otra actividad humana en la que quede tan claro aquello de los míos y los contrarios. Y los 26 que han jugado el Mundial son los míos, y no son los de nadie más. Y a los míos los defiendo por encima de todas las cosas. Para que lo termines de entender: tengo a amigos atléticos pidiendo la salida de los jugadores argentinos del Club simple y llanamente por su inadmisible comportamiento en la final. Lógico y normal.

Y es que como ya deberías saber, fútbol es fútbol, y no las tontunas, por no llamarlas de otra manera, que a algunos se les pasa por la cabeza.

Una vez que ya me he quitado el tontunismo, por no llamarlo de otra manera, de encima, vamos ahora con el que ha sido el verdadero leitmotiv que me ha llevado por este periplo mundialista y que no ha sido otro que la …

Superstición

No soy supersticioso en mi día a día, de verdad te lo digo. Me levanto siempre de la cama con el pie izquierdo por una simple cuestión de localización previa a la hora de dormir; cuando he roto un espejo lo único que he hecho ha sido comprar otro para sustituirlo; se me cae sal cada vez que me pongo a cocinar y creo que lo único especial que le pasa al número 13 es que va entre el 12 y el 14.

Pero, amigo, cuando hablamos de fútbol … eso ya son palabras mayores. Ahí sí que ya no es que cambie el chip, es que directamente todas mis conexiones neuronales pasan a comportarse a su puñetera bola. Ya no hay lógica que me asista y todo se mueve a impulsos que la razón es incapaz de atender. Llevo más de 58 años sufriendo esto, comprenderás que no es momento de cambiarlo todo ahora.

Por esto cuando jugaba (de portero, quizá esto también explica muchas cosas de cómo soy) y ganaba seguía jugando con la misma camiseta, con prohibición añadida de pasarla por la lavadora, hasta que llegaba la derrota (con los empates la cosa quedaba al albur de como me encontrara ese día). No te preocupes por mi salud olfativa porque por suerte o por desgracia las victorias no solían ser muy seguidas.

Es la misma «tradición» que sigo cuando voy al Bernabéu. Quicir, todas las camisetas que tengo, y son unas cuantas, han tenido su bautismo de fuego y me han acompañado un día … y me han seguido acompañando en tanto y en cuando hemos seguido ganando. Como ya te imaginarás, en los últimos dos años he dado varias vueltas al armario … en fin, es lo que hay.

También por este motivo si un gol me pilla, por esas casualidades del picor, rascándome la oreja, después de la consiguiente celebración, esa mano no se mueve de ahí hasta que Mbappé no falla un gol cantado. Mismo modus operandi con las paradas de Courtois. No lo he contado nunca, pero en la final de la Champions del 2022 me tiré todo el partido con la misma cerveza en la mano izquierda y añadí un trozo de jamón en la derecha en los últimos 30 minutos, con eso te digo todo.

Pues bien, en este Mundial todo comenzó con el inicio de las vacaciones el pasado día 2. El día antes llamé a mi buen amigo José Cabal y le pedí que buscara un sitio para ver el partido de dieciseisavos juntos. Seguro que, con toda lógica, se acordó de toda mi familia por decírselo con tan poca antelación, pero el bueno de Cabal hizo su trabajo y reservó mesa para 7 en la Sidrería la Espita de Colloto, en Oviedo.

Es un sitio al que ya habíamos ido otra vez antes y en el que casualmente ya vimos una final de Champions. Aquel día no jugó el Madrid así que no contaba como sitio previo a incluir en la lista de supersticiones, porque al fin y al cabo no dejaba de ser un sitio en el que ver un partido de fútbol en buena compañía. Al muy mamón no se le ocurrió otro sitio en el que reservar.

Y vamos nosotros y lo pasamos maravillosamente. Y caen las viandas y la buena sidra. Y va la selección y le casca 3 a Austria. Y nos ilusionamos. Y hacemos cábalas. Y hacemos nuestro el «joer, pues ya que estamos y sí …«. Y sin necesidad de completar la frase, revisamos los horarios del siguiente partido y reservamos para el lunes siguiente. Mismo sitio, misma mesa, misma hora, misma compañía … todo para esperar el mismo resultado.

Y mientras volvemos a casa voy repasando mentalmente todo lo hecho para poder repetirlo: qué me he puesto, a qué hora hemos salido de casa, por qué camino hemos ido, dónde hemos aparcado, etc. etc. etc. Todo anotado para que no se quede fuera ningún detalle.

Y llega el partido de octavos y volvemos a pasarlo bien, caen viandas y buena sidra, también algo de cerveza (recuerda no mezclar, de nada) y mandamos para casa a la Portugal de Cristiano (ten en cuenta lo que te he dicho antes sobre los míos y los contrarios). No hace falta que te diga qué fue lo que hicimos nada más acabar … correcto, reservar de nuevo para el viernes.

Y llega el viernes, y salimos de casa a las 19:50, y llegamos al parking del restaurante a las 20:05, y nos sentamos en la misma mesa a las 20:10, ahora un poquitín más apretados porque somos 2 más, y le hacemos el pedido al mismo camarero (si vas pregunta por «el búlgaro», un crack) … y vuelta la burra al prao: pasarlo bien, buenas viandas, buena sidra, buena cerveza … y la Bélgica de Courtois pa’ casa.

Y aquí llega la primera pedrada: la semifinal es el martes pero para ese día ya no seremos 9, vamos a ser 4, ergo ya no podemos reservar la mesa de siempre. Vale, reservamos otra más adecuada al número de comensales, pero ¿y si por este simple cambio nos quedamos sin final? En verdad te digo que no le deseo a nadie lo mal que lo pasé en los días previos.

Por eso cuando salí de casa a las 19:50, llegué al parking del restaurante a las 20:05 y entré por la puerta a las 20:10, lo primero que hice fue sentarme unos segundos en la mesa de siempre. Estoy total y absolutamente convencido de que gracias a este acto total y absolutamente desinteresado por mi parte se pudo completar satisfactoriamente la rutina de viandas, sidra y cerveza que acabó con la Francia de Mbappé compuesta y sin final.

Pero aún quedaba lo más duro: ya no iba a estar en Asturias el día de la final, así que nada de viandas, nada de sidra, nada de mismo restaurante, nada de salir, ni de aparcar, ni de entrar, ni de sentarme en la mesa talismán un rato … nada de la nada mientras el cielo comenzaba a derrumbarse sobre mi cabeza.

Por suerte no hay casi nada que un buen uso de la tecnología no pueda solucionar así que allí se fueron Cabal, Covi y Andrea; allí hicimos una llamada; allí les envié una foto que se pasó toda el partido encima de la mesa; y allí, en definitiva, se fraguó el verdadero milagro para conseguir que nuestra Selección tenga una segunda estrella tatuada en el pecho, dejando con la miel en los labios a la Argentina de Messi.

Así se escribe la historia y así te la he contado. No hace falta que nos des las gracias, lo hemos hecho todo muy gustosamente. En fin, vamos con el último punto del que te quería hablar que esto ya está quedando un poquito largo. Se trata de …

Las cosas importantes

Creo que fue Valdano (aunque ahora no te lo creas hay jugadores de fútbol argentinos que saben leer y escribir, saben ganar y perder y no hacen del insulto y la agresión una forma de entender la vida) el que dijo aquello de que el fútbol es la cosa más importante entre las menos importantes.

Seguramente, como con muchas de las cosas que dice, a Jorge no le falte razón pero a pesar de ello no dejo de preguntarme si realmente el fútbol está dentro de la categoría de las cosas menos importantes. Verás, durante el tiempo que ha durado este Mundial y más concretamente desde que comenzaron las eliminatorias, hemos dejado de hablar de vivienda, de corrupción (valga la redundancia) o de la sanidad y la educación públicas.

Sí que hemos seguido hablando de, por ejemplo, del racismo que sigue imperando en nuestra sociedad o del genocidio contra el pueblo Palestino, pero en ambos temas se ha metido a la selección por medio bien para decir que es fiel representación de lo que es la sociedad española en lo referido, sobre todo, a la integración de sus integrantes o bien para recordar que el primer fan de nuestros rivales argentinos era Israel.

No, lo siento, el fútbol, guste más o guste menos, es algo importantísimo en nuestras vidas. Nada se celebra más que una victoria y nada se siente más que una derrota. El fútbol convierte a amigos en enemigos y viceversa, aunque sólo sea por un rato. Es el fútbol y no la fe lo que mueve montañas. No hay nada que a la vez una y separe más que un partido de fútbol.

No hay acontecimiento capaz de suscitar tanto interés que un partido de fútbol, ya sea este local, provincial, autonómico, nacional, europeo o mundial. Da igual que el partido sea un solteros contra casados de tu barrio; un Colorado – Bar Aurora por el liderato en una Liga municipal; un Juventud de Torremolinos contra Atlético Sanluqueño por la honrilla; un Huesca – Zaragoza por el descenso; un Real Madrid – Liverpool peleando por la Champions o la final de un Mundial.

Personas que normalmente son juiciosas, reflexivas, sensatas y prudentes, se convierten en insensatas, imprudentes e irreflexivas en cuanto se mete un balón de fútbol por medio. El honor de cientos de millones de personas en manos de 11 futbolistas corriendo detrás de un balón. Sí, ya te digo yo que el fútbol sí es muy importante.

Venga, vamos …

Acabando

Al decir acabando me refiero a acabar esta turra. Espero y deseo que la buena racha de la Selección no se acabe, por lo menos no a corto plazo. Y es que ya sabes aquello de que todos queremos más. Y por tanto esta segunda estrella ya se me está quedando corta. Quiero la tercera y a poder ser la cuarta. Y a partir de ahí, pues ya se verá. Por pedir que no quede.

Por mi parte, llegan ahora unos días de desconexión futbolística tras los que haré mi particular pretemporada para intentar llegar en forma al inicio de LaLiga. Así que en breve me verás discutiendo sobre la idoneidad o no de fichar a Rodri (es broma, no hay discusión, hay que ficharlo y punto) o sobre si después de dos años de nadaplete tendremos por fin algún título que llevarnos a la boca.

Sólo me queda por decirte que ¡¡¡VIVASPAÑA!!! que, cosas de la superstición (sí, tengo muchas más que no te he contado) acabó siendo mi mensaje en Whatsapp justo antes de que comenzara cada partido y nada más finalizar este. Enhorabuena Selección, Enhorabuena gentes de buena fe. Nos leemos pronto.

Aquí el resumen de un partido para la Historia.

Ah, se me olvidaba … aquí mi mensaje en whatsapp a las 22:39 horas … insisto en que mis neuronas se empeñan en hacer cosas que la razón no entiende. Y me encanta que sea así.

Y tú ¿cómo lo has vivido? Te invito y animo a contárnoslo en los comentarios.

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1 respuesta »

  1. Buen aartículo, entretenido y vivido desde una perspectiva muy personal tuya.

    Yo personalmente, no soy tan explícito en ése sentido.

    Aunque eefectivamente en alguna acción que resultó favorable para mi equipo, intento recordar que hice, para ver si el resultado es similar.

    A disfrutar de las vacaciones…en mi caso, me pasaré por un estadio, de un recién ascendido a 1° División.

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