
Guruzeta e Izeta para el Athletic
El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos. Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.
Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este pequeño y minúsculo rincón de madridismo. Victoria ante mi querido Athletic Club (cuyas derrotas ya no enfadan ni a mi padre) en un partido en la línea de lo que ha sido nuestro equipo esta temporada: juego plano, defensa por aproximación y, esta vez sí, bastante certeros en ataque.

Cuatro goles a cada cual mejor que en otras circunstancias habrían provocado ríos de tinta con alabanzas imposibles y que, a esto hemos llegado, sólo han servido para pasar un ratito agradable y para que la despedida de Carvajal y de Alaba haya tenido un buen sabor de boca final.
Personalmente me ha servido también para ver cuan especial es este deporte que tanto nos gusta e intentar entender hasta qué punto somos propensos a sacar las cosas de quicio, yo el primero, que ya sabes aquello de que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Voy con un ejemplo.
Llevo ya mucho tiempo, calculo que esta será la tercera temporada en la que insisto mucho en ello, hablándote de nuestra defensa (por llamarlo de alguna forma). Si recuerdas, en más de una ocasión he sacado a relucir el concepto de «defensa de aproximación» para referirnos a esta forma. digamos, tan peculiar que tenemos de acabar con los avances rivales.
Defensa que más o menos consiste en estar cerca del delantero contrario sin molestarle mucho en la seguridad de que será él mismo el que terminará por echar por tierra su propio avance. Por decirlo de otra forma: depositamos en los rivales la capacidad de autodefenderse limitando de esta forma nuestra actuación defensiva al mínimo esfuerzo.

Lo que pasa es que cuando el delantero rival no cumple con su parte del trato te encuentras con lo de hoy: dos goles en dos remates realizados prácticamente desde el área pequeña mientras nuestros defensores se limitaban a ser espectadores privilegiados del momento (estoy seguro de que alguno se quedó con las ganas de aplaudir las jugadas) y Courtois se cagaba en todo mientras agrandaba su leyenda de ser el mejor portero del mundo más goleado.
Pues bien, hasta aquí la percepción, en este caso la mía. Pero ahora viene el dato real para ponerse a repartir collejas: miras la clasificación final de La Liga y resulta que ¡¡¡somos el equipo menos goleado de la competición!!! Es que nos han metido menos goles que al Getafe, que pasa por ser el rey en este noble arte.
Estadísticas versus percepción. Datos reales frente a un tío en la grada intentando entender qué forma de defender es esa y haciéndose la típica pregunta de a quién va a creer usted, a la realidad o a sus propios ojos. Como esta es la penúltima turra de esta temporada, te dejo aquí la pregunta para que me ayudes con la respuesta.
Déjame ahora que me refiera al verdadero leitmotiv del partido de hoy: despedir a David Alaba y a Dani Carvajal. Once títulos el primero y ¡¡¡veintisiete!!! el segundo. El primer comentario es el más lógico: gracias por todo y que les vaya muy, muy, bonito. Es de bien nacidos ser agradecidos y creo que es justo despedir de forma honesta a quiénes tanto nos han hecho disfrutar, sobre todo cuando, como es mi caso y el de muchos madridistas, tanto frío hemos pasado en esa grada.

Dicho lo cual no deja de ser curioso en el caso de mi tocayo vienés que le tengamos más cariño por algo tan extraño como haber izado y enarbolado una silla de plástico que por sus actuaciones meramente futbolísticas. Supongo que el fútbol también tiene mucho de una parte simbólica que, queramos o no, nos guste más o menos, entra en simbiosis con el aficionado hasta límites que no son lógicos. Y me parece bien que así sea, claro.
Por mi parte recordaré y guardaré en mi memoria, en la parte alegre, claro, el gol que le marcó al Barça en mi última visita al Camp Nou, tanto por el hecho en sí como porque fue el fin de semana en que mi hija atlética y mi yerno culé me informaron de que iba a ser abuelo por primera vez. Y es que cuando los astros se alinean para que las cosas salgan bien, no hay nada que lo pueda parar.

Respecto a Dani le tendré siempre asociado en la misma parte alegre de mi memoria a la final de la Champions del 2017 y a mi buen amigo Toño, cuánto me acuerdo de él y cuándo le hecho de menos, dándome la turra entre botellas de sidra con lo bueno que era nuestro lateral derecho. Y en cómo me miró poniendo los brazos en jarra después del primer gol de los nuestros mientras soltaba un te lo dije de manual. Lástima que ya no pudiera disfrutar de la decimoquinta.
De entre los datos que he leído sobre la carrera de Dani resalto uno que me resultó curioso y digno de destacar: ha sido titular en las 6 finales de Champions que ha ganado. Es que, como en otras muchas cosas, Toño tenía razón: no sé si ha sido el mejor lateral derecho de la historia del Real Madrid, pero no tengo ninguna duda de que ha sido el mejor que han visto mis ojos.
Y creo que no tengo nada adicional para contarte sobre el partido de hoy, mas allá de alegrarme de que esta temporada haya finalizado ya; no tanto porque crea que muerto el perro se acabó la rabia, sino porque espero que desde la dirección se haya tomado buena nota de todo lo que se ha hecho mal para corregirlo cuanto antes. Cuando hablo de la «dirección» me refiero tanto a la actual como a la nueva que saliera si en las elecciones ocurriera lo que no va a ocurrir.

En breve tendrás en la web mi resumen de la temporada en el que intentaré dejarme mi visión sobre este nuevo nadaplete. De momento, te dejo por aquí mi agradecimiento por haber seguido pasándote por aquí un año más, y con este son nueve ya, que se dice pronto. Nos seguimos leyendo. ¡¡¡Hala Madrid y nada más!!!
Te dejo con el resumen del partido.
Categorías:Fútbol

Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.
De éste escritor, es la obra de Teatro, que representamos éste año con la Peña 70.
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Uno de los grandes, sin duda.
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