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LaLiga EA Sports 2026-27 – Jornada 4 – Real Betis Balompié – Estadio de La Cartuja

Gol de Parrott

Si exagerásemos nuestras alegrías como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia. Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este pequeño rincón de madridismo. Como supongo y sospecho que muy feliz no estarás, además de darte la bienvenida a tu Asociación Vinagre de confianza, déjame que te cuente lo que estuve haciendo anoche mientras veía el partido de los nuestros.

De vez en cuando nos da por juntarnos a los colegas, los de toda la vida, para charlar, tomar algo, dar cuenta de unas buenas viandas, tomar algo, contar anécdotas de cuando éramos nosotros los mejores futbolistas del universo (algunas ya huelen, Pedrín, hay que actualizar el repertorio), tomar algo, ponernos al día con la actualidad familiar (parejas, hijas, nietas, padres, etc.) y, por supuesto, tomar algo.

Esta vez conseguimos juntarnos siete, que, oye, visto lo visto, pues ni tan mal. Además, sin proponérnoslo, estábamos perfectamente equilibrados, con tres atléticos, tres madridistas y Monty del que cincuenta y muchos años después, aún no sabemos qué le gusta más, si el vino o la cerveza.

La idea, evidentemente, no era juntarnos para ver el partido, primero porque, como comprenderás, a nadie se le ocurre que te pongan un partido de los tuyos un viernes por la noche y segundo porque este encuentro lo planificamos antes de que LaLiga pusiera los horarios.

Que también te digo que al paso que vamos con la asignación de horarios, perfectamente nos podría haber pasado esto aunque lo hubiésemos planeado el día antes. Es tal el disparate general de fechas y horarios y de, sobre todo, comunicación de los mismos que la única opción que nos queda es tomárnoslo con ironía. El fútbol es para los fans, ya tú sabes.

El caso es que llegó un momento en que ya no nos pudimos aguantar más y nos pusimos el partido en el portátil (que para eso lo llevé, evidentemente). Y es que, por mucho que uno lo intente, la cabra siempre tira al monte aunque esté rodeado de tortilla, sándwiches de varias texturas, boquerones en vinagre, empanada, buen jamón, excepcional queso de La Peral y mejor sidra.

Y aquí es adonde quiero llegar: no sé si fueron las viandas, la compañía o la sidra, pero el caso es que finalizado el partido seguimos (los madridistas) con nuestro quehacer sin mayor drama y con el disgusto justito que se nos pasó en cuanto Tachin sacó el postre.

¿Cuál es la razón de esto? Pues como imaginarás son varias, pero todas están relacionadas con la edad y haber visto ya (casi) de todo. Por lo que a mí respecta, tiene que ver con llevar más de dos años viendo siempre el mismo partido. Como dice el chiste de marras, ya he jugado a esto, y más veces de las que quisiera y me gustaría.

Parece que empezamos bien, fallamos más (goles) que una escopeta de feria, nos hacen el gol que nos derrota casi en la única oportunidad que concedemos, nos vamos para arriba tarde, nos tangan (con mayor o menor arte) algún gol, para al final remontar o quedarnos con la miel en los labios. El nadaplete de las dos últimas temporadas demuestra que han sido más los casos de lo segundo que de lo primero.

Podemos hacer sesudos análisis sobre el porqué seguimos erre que erre incidiendo en el mismo error sin que aparentemente nadie haga nada por solucionarlo. Eso sí, parecía que con la llegada de Mourinho esto iba a cambiar un poco. Pero que va, este Mou no es el Mou de hace unos años. Se llamará igual, pero no es el mismo.

El otro Mou ni de coña confiaría la dirección del equipo a la dupla Fede/Camavinga, no jugaría con la paciencia de Arda Güler (otra vez el mejor del equipo junto con Huijsen), tendría a Diomande de titular desde el primer partido y ya habría cambiado a Kylian y a Vini más de una vez. Llevara razón o no, estaría agitando el avispero desde el minuto uno de la temporada.

Únicamente los cambios que han implicado la salida al campo de Carlos Espí han tenido algún motivo que lo justificara. El resto parecen programados para ser ejecutados sea cual sea el momento del partido y el desempeño que hasta ese momento haya tenido el sustituido. Insisto: lo de Güler empieza a clamar al cielo.

Con eso y con todo, y como ya te he comentado que de momento voy a dejar el vinagrismo a un lado y voy a intentar ser todo lo positivo posible, me quedo con el hecho de que, por lo menos en la primera parte, hemos tenido ocasiones más que suficientes para dejar finiquitado el encuentro y que, por tanto, a poco que vayamos recuperando la puntería la cosa debería mejorar.

Claro que la verdad es que uno nunca sabe a qué carta quedarse, si a la de ilusionarse con que Arda genere fútbol o desesperarse cuando veo a los nuestros fallar cosas que ni el Flaco habría fallado en su época juvenil. Tampoco acabo de ver (cagontó, al final el vinagre lo inunda todo) ese especial interés en que Diomande no sienta la presión y darle tiempo a que se adapte, y tal, y tal, y tal.

Ya te he contado por activa y por pasiva que los buenos no necesitan adaptación. Necesitan salir desde el principio para que veamos si son capaces de comerse el mundo o si, por el contrario, hay que devolverlos a corrales. Con el costamarfileño está siendo Mou demasiado cauto y no entiendo el motivo … otra diferencia más entre el Mou actual y el de 2010.

Y esto es todo lo que quería contarte hoy. Únicamente me queda tomar prestado el famoso lema de Tip y Coll para decirte aquello de que la próxima semana hablaremos de los hijos de Negreira … porque si me pongo a hablar de ellos ahora igual no acabo hasta dentro de 9 meses.

La próxima parada será el martes a las 21:00 horas en el Santiago Bernabéu (todavía no me acostumbro a llamarlo Bernabéu a secas, lo siento). Vuelve la Champions al estadio que mejor y con más cariño la trata. Recibiremos al Inter y, como siempre, por aquí te lo contaré. Nos leemos.

Te dejo con el vídeorresumen del partido.

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