
Siempre hay algo en nosotros que no madura con la edad. Jacques Benigne Bossuet (1627-1704) Clérigo católico francés y escritor.
Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este pequeño rincón de madridismo. Ya sé que te dije que seguramente el que no se podría pasar hoy por aquí sería yo, pero, bueno, al final la cosa se ha arreglado y aquí estoy para contarte cosas sobre la vigésimo cuarta victoria de los nuestros en Liga.

Sí, ya lo sé, no hace falta que me lo recuerdes: victoria conseguida justo cuando falta Mbappé y justo también con dos golazos de Vini. Pues seguramente tenga que ver una cosa con la otra, no niego que esa posibilidad exista, pero también te digo que igual jugar ahora esa carta sea algo ventajista; aunque, insisto, entiendo que haya quién la quiera jugar.
Partido en el que por otra parte hemos vuelto a hacer un juego plano, sin chispa, sin mordiente y en el que por momento parecía que la cosa no iba con nosotros (recordatorio de que caso de no haber ganado el Barça se habría proclamado ya matemáticamente campeón de Liga). Algo mejor la segunda parte que la primera pero un algo casi imperceptible.
Eso sí, hemos tenido una diferencia fundamental entre ambas partes y esa no ha sido otra que el partido de Vini. Así que, como hace bastante que no hablo de él, no se me ocurre mejor momento que este para retomar nuestra relación que, cómo ya sabes, podemos definirla como de amor/odio, con más de lo primero que de lo segundo, claro.

El Vini de la primera parte es el que me desespera y me trae por la calle de la amargura, sobre todo por lo fácil que resulta para cualquier rival de medio pelo sacarle del partido. Que esto le pasara hace unos años se podía entender. Incluso en tiempos presentes con según qué provocaciones que recibe (porque en cada partido siempre es él quien recibe la primera provocación, no olvidemos esto).
Desde aquel mordisco de bienvenida en la calva que le propinó un jugador del filial atlético (del que, por otra parte, no se conoce más buenaventura), pasando por algún que otro jugador cuya máxima aspiración era renovar para poder seguir paseándose por la playa del Trenc hasta llegar a los insultos racistas que recibió en Mestalla; Vini siempre ha sido objeto de provocaciones y algunas de cárcel.
Provocaciones a las que en cuanto respondía era vilipendiado convenientemente mientras los provocadores eran ampliamente celebrados. Pero con eso y con todo, o precisamente por eso, uno siempre ha esperado que Vini aprendiera y respondiera en el campo como mejor sabe hacerlo: con juego y goles. Lo que, sin ir más lejos, viene a ser hacerse un Cristiano Ronaldo.
Lo que traducido significa utilizar ese odio en su contra, ese hostigamiento constante, en la fuerza necesaria para ser cada día mejor y subir un poco el listón en cada partido. Pero en la mayoría de las ocasiones todo quedaba en un que si quieres arroz, Catalina: Vini desquiciado, los que le queremos subiéndonos por las paredes y el rival de turno paseándose por las radios luciendo la mejor de sus sonrisas.
Y así ha sucedido durante la primera parte de hoy, ni más, ni menos. Era incluso gracioso, por no decir otra cosa, como durante la retransmisión, la caterva que forman el narrador y los comentaristas en MoviStar, esos que supuestamente son tan madridistas, no hacían más que resaltar las respuestas de Vini y no las provocaciones de los rivales.
Creo que ha sido el periodista que estaba a pie de campo el único que ha sacado al relucir las provocaciones previas con las que El Hilali había obsequiado a Vini. ¿La respuesta de sus compañeros de retransmisión? Sigan, sigan, que aquí no hay nada que ver. Eso sí, cada dos por tres vuelta la burra al prao. En fin, ya te he dicho muchas veces que el periodismo deportivo es una de las patas fundamentales del negreirismo y a las pruebas me remito.
Dicho lo cual insisto en que precisamente por esto Vini ya tendría que estar de vuelta de estas cosas porque aquí siempre son los mimos los damnificados: él, sus compañeros, el equipo y los aficionados. ¿Es justo? No, no lo es. ¿Debería madurar de una puñetera vez? Sí, por supuesto que sí.

Y el ejemplo claro de lo que debe hacer lo hemos visto en la segunda parte: ha participado más en el juego (ayudó y mucho la salida de Gonzalo), se ha ido de cualquier rival que se le acercara y, sobre todo, ha marcado dos golazos de crack mundial. Eso es lo que hacía Cristiano y eso es lo que tiene que hacer Vini siempre.
Y hasta aquí mi nada imparcial disertación sobre el que sinceramente creo que es uno de los mejores jugadores del mundo en la actualidad. Y mejor que lo puede ser aún si termina centrándose en lo que se tiene que centrar.
Por lo demás, incidir en que con la victoria nos hemos librado de la turra que se nos habría venido encima sobre si debíamos hacer o no el pasillo al Barça en el próximo Clásico (ya que lo preguntas, te diré que desgraciadamente no tengo una opinión 100% formada sobre lo que hay que hacer en estos casos aunque posiblemente me decantara por el sí hacerlo).
Y como pedir es gratis y además ya no nos queda ningún objetivo deportivo al que podamos aspirar, pues que menos que ganar al Barça el próximo domingo (Camp Nou, 21:00 horas) y evitar que celebren el título en nuestra cara. Tómalo como si fuera una última llamada a demostrar algo de vergüenza torera. Sea como fuere, por aquí te lo contaré. Nos leemos.

Aquí te dejo con el resumen del partido.
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