
Luis Díaz y Kane para el Bayern
Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue. Heráclito de Efeso (540 AC-470 AC) Filósofo griego.
Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este pequeño rincón de madridismo. Algunas veces (si son muchas o pocas lo dejo a tu elección) los aficionados nos negamos a ver la realidad. Somos inasequibles al desaliento (o inaccesibles, que ya no sé cuál es la forma correcta).

Por eso siempre creemos que somos los mejores, confiamos continuamente en nuestra victoria, buscamos escusas cuando esta no llega y siempre encontramos la forma de mantener alta la moral. Forma parte de nuestra naturaleza y es recomendable, aconsejable y hasta bueno que así sea.
El dilema se plantea cuando eso, la confianza, es lo único que podemos llevarnos a la boca antes de un partido; cuando la esperanza y la fe (que ya deberías saber que no siempre mueve montañas) es nuestro único sustento. Entonces ahí sí tenemos un problema, y no uno cualquiera, uno muy gordo.
Y este problema se ve acuciado si tienes enfrente un rival que está entrenado y por lo tanto preparado para afrontar cualquier problemática que se le vaya planteando antes, durante y después del partido desde un ámbito puramente futbolístico. Luego las cosas le saldrán bien, mal o regular; pero tiene una idea, quiere jugar fútbol de una forma determinada y a ello dedica sus esfuerzos.

Así es este Bayern, un equipo que está pensado, trabajado y que sabe lo que quiere. Un equipo que te presiona como si no hubiera un mañana, con gente que toca y se mueve para darle siempre una salida al compañero, que no regatea esfuerzos, que amplía el campo hasta la mismísima línea de banda y no duda en lanzarse a tu yugular en cuanto ve la ocasión.
Luego quedará o no campeón de Europa, ya sabes que hay muchísimos condicionantes que influyen para que al final quedes en lo más alto (si lo sabremos nosotros) pero durante el camino hasta que llega ese momento da gusto verlos. Le unes a todo lo dicho las ganas que tenían de ganarnos en casa y ya tienes el pack completo.
Porque una cosa sí que tengo clara: nuestro mayor rival deportivo en Europa es el Bayern. Y eso se ve en cuanto saltan al campo. Cada eliminatoria con ellos se recuerda siempre: cada detalle, cada gol, cada jugada, cada pisada de oreja y cada resultado final. Un Real Madrid – Bayer es la eliminatoria más grande que se puede ver en Europa, ayer, hoy y siempre.
Contra todo esto (hablo de lo meramente futbolístico) lo único que a priori podíamos mostrar era precisamente esa historia. Que no es poco, no me malinterpretes, pero que así a simple vista no llega. Ningún argumento futbolístico nos daba, lógicamente, como favoritos. Porque ¿qué favoritismo vamos a exhibir si nuestro juego es la nada más absoluta?
¿Cómo vamos a ser favoritos si en nuestra defensa titular sólo uno sabe lo que es defender? ¿En qué momento puede creerse favorito alguien cuyo todo argumento futbolístico se limita a dárselas a los dos de delante a ver si ellos obran el milagro de los goles y los peces?

¿Cómo quieres pretender ganar a un equipo que va siempre con la sexta marcha metida mientras tú a duras penas metes la segunda? Todavía si tuvieras sobre el campo a gente que sabe recibir la pelota, quedársela, mirar a los compañeros y dársela al que mejor situado esté, pues todavía, pero ahora mismo sólo Arda y a veces Trent actúan así. Poca chicha, la verdad.
Pues con eso y con todo, con tu portero titular lesionado, con el portero rival explicándote qué sienten los rivales cuando tienen a Courtois enfrente, con Carreras y Huijsen no enterándose de la misa la media, Vini con el punto de mira desviado y Arbeloa acertando con los cambios de entrada pero errando con los de salida; con eso y con todo, insisto, ahí estamos.
Estamos vivos después de un partido de fútbol que en el minuto cuarenta y siete olía a cero a cinco y en el setenta y cuatro, a tres a dos. Y aquí es donde entra la inasequibilidad del desaliento, la confianza y esperanza. Entra en liza la fe y el deseo de que esta vez vuelva a mover montañas. Ya llegará el momento de volver a la realidad … si es que este momento llega alguna vez.
La vuelta el próximo miércoles en el Allianz. Antes, este viernes, partido de Liga, jornada 31, en casa contra el Girona. Aquí sí que te digo que ni fe ni leches. Hace tiempo que a los nuestros se la trae al pairo la Liga, ergo lo único a lo que podemos aspirar es a que la diferencia con el Barça por lo menos no aumente hasta límites sonrojantes.
Sea como fuere y pase lo que pase ya sabes que por aquí te lo contaré. Nos leemos.

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Categorías:Fútbol

Aunque la escuadra Milanesa tenga en sus vitrinas 7 Copas de Europa…coincido en que el gran rival del Real Madrid, es el equipo Muniques.
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