
Carlos Vicente para el Alavés
No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros. Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este pequeño rincón de madridismo. Victoria de los nuestros en Medizorrotza que por lo menos evita que la distancia con el Barça siga en aumento. Y ya está. No hay más. Que sí, que vale, que ganar es lo más importante, pero que digo yo que a los nuestros debemos pedirles algo más.

Porque si no les pedimos más, si nos conformamos con ir ganando sin entrar a mirar nada más, se dará la circunstancia de que llegarán el Celta o el City de turno, es decir, equipos mucho mejores que este Alavés y te pintarán la cara sin remedio. Dicho lo cual, también este Alavés ha estado a punto de meternos en un buen jardín, las cosas como son.
En fin, vamos a lío a ver qué te puedo contar hoy …
Chispazos
Concretamente dos: el primero de Mbappé para fabricarse un gol y el segundo de Vini (qué bueno es, LMQLP, cuando quiere) para dejárselo en bandeja a Rodrygo. Y de verdad te digo que no he visto nada más. Me refiero a nada más que puede usarse para justificar la existencia de algún brote verde en el juego del equipo. Y mira que me estoy limpiando las gafas constantemente, pero ni por esas.

Todo nuestro juego se ha reducido a mover la pelota de un lado a otro intentando no perderla, para acabar en cuanto el Alavés presionaba un poquito en una de estas tres opciones: balón a un defensa, normalmente Rüdiger, que terminaba enviándola sin ton ni son al campo contrario y que, por supuesto, acababa con el balón el poder de algún jugador rival.
También podía ser que alguno de los nuestros se aventurara a iniciar una jugada de ataque. Lo normal es que superara la primera línea de presión pero que luego a la hora de dar el siguiente pase tuviera la misma precisión que yo intentando descifrar la ecuación de Navier-Stokes: resultado final, balón para el Alavés.
Y por último la pelota podía acabar siendo enviada a los dominios de Courtois, con el añadido de que lo normal es que estuviera presionado por algún adversario. Pues el resultado final terminaba siendo el mismo: balón enviado al tun tun que terminaba en poder de algún jugador babazorro. Y así, con más pena que gloria, acababa nuestra producción ofensiva.
Lo de la precisión en el pase no es algo que te haya comentado así de pasada. Llevo observando ya durante bastante tiempo que el acierto de nuestros jugadores cuando de pasar la pelota a un compañero se trata deja mucho que desear (nótese y valórese que me estoy mordiendo la lengua para no decir esto de otra forma y con otras palabras más gruesas).
Que igual hay que recordarle a los nuestros que además de ser conveniente que la pelota se la pasen al compañero y que éste se puede distinguir fácilmente del resto porque viste igual que nosotros; es aún más conveniente saber que cada bota tiene asignado su pie, derecho-derecho, izquierdo-izquierdo; y que cualquier mezcla entre ambos no acaba siendo una buena opción (me está sangrando ya la lengua, por si no te habías dado cuenta).
En fin, vamos ahora con el míster …
El Miedo
Está cagado y vive con una plasta maloliente pegada al culo en cada partido porque ha confiado todo su futuro a unos jugadores que, básicamente, no creen en lo que les dice. Creo que fue Cruyff el que acuñó el término de «vacas sagradas«, y también creo que hoy Xabi ha elevado este término a una cota superior con su gestión de los cambios.

Y todo porque ha preferido sacar a Valdepeñas del campo, cuando ni de lejos estaba siendo el peor del equipo en defensa, y hacer encaje de bolillos para reconfigurar esa misma defensa de una forma que hubiera fascinado al mismísimo Doctor Frankenstein: con Asensio de lateral de derecho y Fede Valverde de lateral izquierdo.
Que sólo le ha faltado mandar un mensaje por la megafonía del estadio del tipo «no te pido que me lo mejores, únicamente iguálamelo». Eso sí, por lo menos hoy cuando ha cambiado a Vini no hemos tenido malos gestos y sí mucho abrazo y mucha carantoña. Algo es algo, no todo va a ser malo.
Venga, vamos …
Acabando
Para finalizar me gustaría dejarte dos reflexiones: la primera es que hoy nos han vuelto a tangar un penalti (Tenaglia traba a Vini dentro del área cuando ya se disponía a encarar a Sivera) y que no por ser habitual tenemos que dejar de decirlo alto y claro. Y lo peor es que no veo solución ni siquiera entrando con zotal y ácido clorhídrico en las dependencias del CTA.
La segunda reflexión es sobre el juego del equipo. Mientras pensaba cómo explicarte que lo nuestro sigue siendo la nada más absoluta, me acordé del libro de Michael Ende de «La Historia Interminable». Creo que debió ser de los primeros libros que leí por decisión propia y no porque formara parte de una actividad escolar. Intentando hacer memoria y también, no puedo negarlo, buscando algún texto que supliera mi habitual falta de imaginación al escribir, encontré esta explicación:
La «Nada» en «La historia interminable» no es solo una amenaza externa, sino una fuerza interna que representa la pérdida de sentido y el abandono de la imaginación. Es la ausencia absoluta de existencia y significado, que despoja al mundo de su esencia y deja un vacío donde antes había algo. La «Nada» no busca conquistar ni dominar, sino erradicar la realidad misma, lo que la convierte en una metáfora poderosa del nihilismo y la desesperanza.
Como se suele decir, no hay más palabras, señoría. Así estamos y así seguiremos mientras no lleguen a nuestras vidas los Bastian, Atreyu y Emperatriz Infantil de turno. En fin, la próxima parada será el miércoles a las 21:00 horas en la que nos jugaremos el pase a los octavos de final de la Copa contra el Talavera. Por aquí te lo contaré. Nos leemos.

Te dejo con el resumen del partido.
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