Roger – Éxtasis

Roger siempre ha sido más de baloncesto que de fútbol aunque eso no le impide reconocer que es más de Guardiola que de Pesic, por poner un ejemplo. Es también de los que reflexionan antes de opinar y de los que es capaz de llevar a su suegro madridista a ver un Barça – Madrid en el Palau y aguantar estoicamente la pícara sonrisa final de éste al ver que el triunfo de vuelve para la capital de las Españas. Disfruta como un enano con los triunfos … así que te puedes imaginar lo bien que lo pasó durante el Mundial.

Así vivió la final

Éxtasis sería la definición más precisa de lo que fue la Final del Mundial 2010 en Johannesburgo. Pocos momentos así habré vivido por un partido de fútbol, de hecho, solo recuerdo otro igual: fue en el minuto 93 del Chelsea Barça del año anterior. Ambos, con un denominador común y elemento clave de la ecuación: Andrés Iniesta.

Si aquella noche de mayo de 2009 acabamos encima de una mesa saltando y gritando abrazados con uno de mis mejores amigos, Toni, en un restaurante de Barcelona, el 11 de julio de 2010 repetimos una escena muy parecida en su casa, gritando como locos y saltando en la terraza cuando en el minuto 116 Iniesta marcó “el gol de todos”, mientras unos cuantos vecinos ponían la banda sonora con fuegos artificiales.

Ese día nos volvimos a reunir en la misma casa el mismo grupo de amigos que lo hicimos para el debut de España contra Suiza. No volvimos a ver un partido de ese Mundial juntos por distintas circunstancias, y fue curioso el contraste de la jornada inaugural –cuando auguramos un resultado parecido al de siempre en los campeonatos del mundo: no pasar de cuartos–, con lo que fue el epílogo en Johannesburg: bordar la primera estrella en el pecho ganando a la épica, como hacen los grandes campeones.