
Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este pequeño rincón de madridismo. En la semana de la confirmación del adiós de Carletto al final de temporada (a ver si un día de estos puedo escribirle algo especial), el fichaje de Dean Huijsen (ahora vas y lo intentas pronunciar bien y a la primera) y con nombres de futuros fichajes saltando de lado para otro; el equipo ha hecho lo que tenía que hacer: ir a Sevilla, llegar, ver y ganar.
Sí, lo reconozco, una victoria sobre el Sevilla FC me pone más que un reportaje fotográfico de Monica Bellucci en Cannes. Y si la victoria es su casa, ya ni te cuento (me refiero al Sánchez-Pizjuán, no a la casa de Mónica, claro). Como solemos decir en el grupo de whatsapp más dicharachero del Universo, cada uno tiene su pedrada y yo, evidentemente, también tengo la mía. Ya sabes: es lo que hay.

Eso sí, para que el partido de hoy acabara en victoria de los nuestros han tenido que sucederse una serie de fenómenos paranormales que ríete tú de Poltergeist, Sinister y El Exorcista juntas. Será que el míster aplica ya aquello de lo del convento y lo que queda dentro, que la Liga ya tiene dueño y que el Sevilla estaba matemáticamente salvado, porque en caso contrario no sé si el proceder habría sido el mismo.
Venga, vamos al lío. Hoy voy a hablarte del …
Mieeeedoooo
La primera actividad paranormal la ha protagonizado el propio Ancelotti. Porque ya me dirás que explicación tiene que teniendo a Lucas Vázquez y a Tchouaméni disponibles, el primero no haya sido titular y el segundo lo haya sido pero en el centro del campo, dejando el centro de la defensa para Jacobo Ramón y Jesús Vallejo. Es decir, que ha puesto en el centro de la defensa, échate a templar ¡¡¡a dos centrales!!!.
Sí, ya lo sé, ha puesto a Fede en el lateral derecho, posición que como todo el mundo sabe no es la preferida del uruguayo. A ver, que es el míster, no el Padre Merrin. Que una cosa es una cosa y con otras cinco media docena. Bastante que ha seguido confiando en Arda. A ver con qué nos sorprende en el último partido de Liga.
La segunda actividad paranormal la ha protagonizado el colegiado de turno y ha ocurrido en el minuto 12 de partido. Un balón en profundidad a Mbappé que se iba sólo en dirección a la portería sevillista, un agarrón al francés por parte de Badé y su majestad el colegiado que no se limita a pitar falta, si no que, además, expulsa al defensor. Te juro que mientras el trencilla enseñaba al mundo la tarjeta roja, la luz del salón tembló durante unos instantes. Hacía mucho tiempo que no pasaba tantísimo miedo.
El partido fue transcurriendo por los derroteros normales de cuando un equipo está en superioridad tanto numérica como futbolística. Eso sí, esa superioridad no se plasmaba en el marcador; supongo que sería porque los nuestros estaban todavía en shock después de lo que habían visto. Los comentarios entre ellos por lo bajini manifestando sorpresa e incredulidad les impidieron dedicarse a dejar el partido resuelto… cero dudas con esto.

Pero, claro, todavía faltaba lo mejor. Lo más impactante. Lo que generó una mayor conmoción en la fuerza. Lo que hizo ya que me cagara del todo. No habían transcurrido ni 20 segundos de la reanudación, cuando Isaac Romero le hizo una entrada criminal (creo que en ese estadio lo llaman caricia cariñosa) a Tchouaméni. El árbitro se hizo el huidizo y se limitó a pitar la falta y sacar tarjeta amarilla al Sr. Romero. Hasta aquí nada fuera de lo común y habitual.
Pero hete aquí que el VAR revisó la jugada (sí, yo tampoco sabía que podían hacerlo cuando el posible beneficiario era el Real Madrid, cosas veredes amigo Sancho) y vio lo que ya todos habíamos observado tanto en directo como en las repeticiones subsiguientes: que la entrada era de roja y de conducción inmediata al Cuartelillo de la Guardia Civil. Total, que avisaron al árbitro, le llevaron al monitor y el hombre no tuvo más remedio que dejar al Sevilla con nueve.
Menos mal que ayer hice la compra e incluí papel higiénico, porque ver temblar de nuevo la luz del salón y salir corriendo hacia el cuarto de baño, fue todo uno. Lo siguiente fue mi mujer aporreando la puerta preguntándome qué me había pasado y yo saliendo del baño con la tez más blanca que el mismísimo Marilyn Manson. Si esto no es un fenómeno paranormal, que baje Dios y lo vea.

Sólo el golazo de Kylian media hora después pudo quitarme un poco el susto de la cara. El segundo de Jude fue el que ya, por fin, me permitió relajarme un poco en el sofá. Sólo volvió a sacarme de mis casillas un comentario de mi buen amigo Alberto, mi antimadridista favorito, sobre políticos y referentes. Pero como eso ya es asunto de otro negociado voy a hacer como Mayra y lanzar un hasta aquí puedo leer.
Nota: si has entendido la última frase, mi consejo es que pidas cita médica para revisarte la próstata o pedir consejo sobre como afrontar la menopausia. De nada, para eso estamos. En fin, vamos ya …
Acabando
Que es gerundio. Te podría contar algo de los jugadores, de cómo he visto su actuación y de las lágrimas que se deslizan por mi cara cada vez que veo a Modric dando sus últimas lecciones de fútbol. Pero no te iba a decir nada que no te haya contado ya, ergo dejémoslo aquí y preparémonos a dar la despedida que se merece D. Carlo Ancelotti en el último partido que queda de esta Liga.
Una aclaración: cuando digo la despedida que se merece me refiero a la mejor despedida posible, la más cariñosa y la más sincera que podamos. Porque este señor ha formado parte de una de las mejores etapas del club en sus más de 120 años de historia. Que le vaya muy bonito.
La última función de esta temporada será el próximo sábado en casa y a las 16:15 horas. Nos visitará la Real Sociedad que creo que ya no se juega nada. Pase lo que pase, por aquí te lo contaré. Nos leemos. Y no te preocupes, yo tampoco sé pronunciar Huijsen.

Te dejo con el resumen del partido.
Categorías:Fútbol
