Baloncesto

Supercopa Endesa 2020-21 – FC Barcelona

Hola qué tal, cómo estás. Bienvenido una temporada más a este rinconcito de madridismo, que no podía comenzar con mejor pie: séptima supercopa y vigésimo título de la era Laso.

Mucho se ha hablado, se habla y se seguirá hablando sobre cuál es el secreto del éxito de un equipo. Cómo hacer un equipo campeón y cómo conseguir que temporada tras temporada el nivel no sólo no decaiga sino que vaya para arriba. Es evidente que no existen las recetas mágicas ni los tratados infalibles, pero sí que estoy convencido de una cosa: es muy difícil hacer las cosas bien pero basta un pequeño, ínfimo y minúsculo traspiés para mandarlo todo a esparragar. Por eso es tan difícil llegar a cima y por eso es aún más difícil mantenerse (comenzamos la temporada citando a Perogrullo, qué le vamos a hacer). En resumen: que si de alguna forma hay que catalogar este triunfo, yo lo definiría como …

El triunfo de la constancia

El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia. Doris Lessing (1919-2013) Novelista británica de origen iraní.

Ponte en situación: fase final de la temporada pasada, burbuja, covid y todo lo que quieras; el equipo parece que llega en un buen momento a pesar del parón, ningún lesionado y todo el mundo dándonos como favoritos … pues que si quieres arroz, Catalina. Un tropiezo del que no nos recuperamos, decepción y para casa. Eso en manos de otro que no fuera Pablo Laso (y Alberto Herreros y todo el equipo tanto directivo como técnico) se habría convertido en un aquelarre, en un pandemónium del que habríamos salido muy mal parados.

Pero, en cambio, se mantiene la calma, se revisan y analizan los errores cometidos y, en vez de dar un volantazo, se para, se echa gasolina (algún depósito estaba casi vacío, las cosas como son), se añade sabia en forma de nuevos jugadores que puedan aportar frescura y se tira otra vez p’alante.

(www.realmadrid.com)

El resultado: motor limpio y perfectamente calibrado; asientos en posición correctamente graduados; pedales en su sitio que responden a cada frenada/aceleración de forma inmediata y efectiva; conductor y ocupantes sabiendo en cada momento cuál es su papel (y aceptándolo, el bienestar del equipo por encima del individual) y una fe inquebrantable en lo que hacen, el porqué lo hacen y cómo lo hacen.

Sí, ya sé lo que estás pensando: esto no sería posible sin el liderazgo del Facu (pero dónde vas a estar mejor que aquí con nosotros, alma de cántaro), la intimidación de Tavares, el aplomo (24 años) de Abalde, el desparpajo (19 años) de Alocén o la fuerza de Gabi “tortuga” Deck.

(www.realmadrid.com)

Te lo compro … pero te añado que tampoco sería posible sin las mandarinas de Llull, las defensas de Rudy, Taylor o Garuba, sin la elegancia de Randolph y Thompkins, la puntería de Carrol, Caseur o Laprovítola y, por supuesto sin la presencia (en la cancha, el banquillo o la grada) de Felipón, de D. Felipe Reyes.

El equipo por encima de todo, la fuerza del conjunto, el triunfo de la constancia.

Disfruta de este triunfo madridista porque las victorias de nuestros chicos del balón naranja saben pero que muy requetebién. Nos seguimos leyendo.

(www.realmadrid.com)

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